Auditor Superior establece tres principios fundamentales para su gestión de ocho años
Aureliano Hernández Palacios Cardel asumió formalmente como auditor Superior de la Federación y dirigió su primer mensaje a los servidores públicos federales. En su discurso inaugural, delineó los tres pilares que regirán su administración durante el próximo octenio: la intolerancia hacia la corrupción, la protección de los recursos públicos y el combate a la impunidad. El titular del máximo órgano fiscalizador del país afirmó que un México sin corrupción es posible y enfatizó que la institución debe consolidar su prestigio mediante resultados sólidos, procesos ágiles y credibilidad social. Además, instruyó a su equipo a priorizar la atención al ciudadano, señalando que la lucha anticorrupción no puede sostenerse solo desde dentro de la institución.
Un mandato basado en principios claros
Aureliano Hernández Palacios Cardel inició su gestión al frente de la Auditoría Superior de la Federación con un mensaje dirigido a toda la Administración Pública Federal. Desde el primer día, estableció un marco de acción definido por tres principios fundamentales que, según sus declaraciones, guiarán el trabajo de la institución durante los próximos ocho años. El primero declara inaceptable la corrupción en cualquier ámbito donde aún persista. El segundo se centra en la misión de proteger los recursos que pertenecen al pueblo. El tercero plantea como objetivo imperativo terminar con la impunidad. Estos ejes no solo marcan la hoja de ruta de su administración, sino que buscan reafirmar el papel constitucional del órgano fiscalizador.
La credibilidad institucional como prioridad
En su alocución, Hernández Palacios argumentó que la fortaleza de la Auditoría Superior reside en la solidez de sus resultados, la calidad técnica de su trabajo, la celeridad de sus procesos y, de manera crucial, en la credibilidad que logre generar ante la sociedad. Subrayó la necesidad de consolidar el prestigio que se exige a una institución de esta naturaleza. Para ello, sostuvo que la ASF debe continuar su evolución hacia una entidad moderna, dotada de capacidades técnicas robustas, personal altamente especializado y herramientas tecnológicas de vanguardia. Esta modernización se presenta como un requisito indispensable para cumplir con su mandato en un entorno complejo.
El ciudadano en el centro de la fiscalización
Uno de los puntos más destacados de su mensaje fue el llamado a colocar al ciudadano como eje central de la labor institucional. Hernández Palacios afirmó que el ciudadano debe ser 'valorado, empoderado y escuchado', y advirtió que la lucha contra la corrupción no puede sostenerse únicamente desde dentro de la institución. En consecuencia, instruyó a todos los integrantes de la Auditoría a velar permanentemente por atender al ciudadano, recordando que la institución 'se debe al pueblo'. Este enfoque busca trascender la fiscalización como un ejercicio técnico-burocrático para convertirla en un mecanismo de rendición de cuentas tangible y accesible para la sociedad.
Un compromiso con resultados, no con discursos
El nuevo auditor Superior cerró su intervención con una declaración de principios sobre su compromiso personal y profesional. Aseguró que su labor no estará sujeta a cumplir con intereses particulares, sino que su único compromiso es con la honestidad. 'El ciudadano no espera discursos, espera resultados', sentenció, enfatizando una gestión orientada a la acción y a la consecución de objetivos concretos. Reiteró su convicción de que un México sin corrupción es una meta alcanzable y manifestó su determinación de aportar todo su esfuerzo para materializar esa visión, haciendo un llamado a los servidores públicos para que compartan y trabajen en pro de ese mismo ideal.
Con información de El Informador