El funeral de "El Mencho": ostentación, música y blindaje militar en Zapopan
a mañana y tarde del 2 de marzo de 2026 se llevó a cabo en Zapopan, Jalisco, lo que se presume fue el sepelio de Nemesio Oseguera Cervantes
La mañana y tarde del 2 de marzo de 2026 se llevó a cabo en Zapopan, Jalisco, lo que se presume fue el sepelio de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), abatido el 22 de febrero en un operativo militar en Tapalpa. El evento combinó elementos de lujo fúnebre con un despliegue de seguridad sin precedentes, marcado por la presencia constante de la Guardia Nacional, el Ejército y la Policía estatal.
El proceso inició el domingo 1 de marzo, cuando una carroza procedente de la Ciudad de México llegó alrededor de las 10:30 de la mañana al recinto funerario La Paz, ubicado en la avenida Gigantes de la colonia San Andrés, en Guadalajara. Allí se instaló el velatorio, custodiado por un perímetro de seguridad que bloqueó una cuadra completa. Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Guardia Nacional y Policía de Jalisco controlaron accesos y salidas.
Durante más de 24 horas, el lugar recibió cientos de arreglos florales —se estima que superaron los 500—, muchos sin dedicatoria visible. Destacó uno conformado por rosas rojas y blancas que formaba la figura de un gallo, alusión al apodo "El Señor de los Gallos" que también se le atribuía al capo. Asistentes, vestidos de negro y con rostros parcialmente ocultos por cubrebocas y gorras, entraron en silencio para rendir homenaje.
Alrededor de las 11:30 de la mañana del lunes 2 de marzo, tres grúas comenzaron a cargar los arreglos florales acumulados en el pasillo principal. Poco después, el féretro dorado —de acabado metálico brillante que llamó poderosamente la atención— fue colocado en la carroza principal. A las 12:04 horas, partió el cortejo fúnebre: dos carrozas con arreglos florales en la parte superior avanzaron a toda velocidad, seguidas por camionetas con presuntos familiares.
El trayecto condujo al Panteón Recinto de la Paz, en el cruce de avenidas Santa Margarita y Aviación, en el poniente de Zapopan. Al llegar, las carrozas se detuvieron frente a la capilla para el descenso del ataúd y la celebración de una misa de cuerpo presente. Durante todo el acto, una banda sinaloense interpretó melodías sin interrupción, ambientando el ambiente con ritmos regionales típicos de despedidas de alto perfil.
Tras la eucaristía, familiares acompañaron el féretro de regreso a la carroza para dirigirse al sitio de sepultura. Cerca de las 13:30 horas, más grúas tipo plataforma ingresaron cargadas con composiciones florales monumentales: una cruz elaborada con flores blancas, coronas de gran tamaño y otros arreglos de diversos estilos, colocados estratégicamente alrededor de la tumba para limitar la visibilidad directa del lugar exacto.
El operativo de seguridad fue permanente. Desde el ingreso principal y las oficinas administrativas, personal federal mantuvo vigilancia constante. Se revisaron vehículos que entraban, incluso para otros servicios funerarios, con el fin de descartar traslados ilícitos. En al menos tres ocasiones, unidades del Ejército y Guardia Nacional ingresaron y salieron para supervisar el desarrollo sin incidentes. A diferencia de operativos previos de alto perfil, no se reportaron sobrevuelos de helicópteros en la zona inmediata.
Fuera del panteón, el ambiente se mantuvo en relativa calma, con rondines continuos de patrullas estatales y federales. El entierro se realizó de manera privada, con decenas de personas —muchas con paraguas negros— acompañando el cortejo bajo la atenta mirada de las autoridades.