El peso mexicano recupera terreno tras anuncios de distensión en el conflicto con Irán
El tipo de cambio registra una caída significativa este 10 de marzo de 2026, situándose en 17.66 pesos por dólar, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugiriera que el final de la guerra con Irán podría estar próximo y confirmara una suspensión temporal de sanciones petroleras. Esta declaración generó un repunte en los mercados bursátiles estadounidenses y alivió presiones sobre las divisas emergentes. Según análisis de Grupo Financiero Base, el peso mexicano se había depreciado un 3.72% desde el inicio del conflicto, perdiendo 64.1 centavos. La información preliminar sobre el impacto específico en los precios domésticos de energéticos tras estos anuncios aún está por precisarse.
Un giro geopolítico que calma los mercados cambiarios
La tensión geopolítica que había mantenido bajo presión a las monedas emergentes experimentó un punto de inflexión durante la tarde del lunes. Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en las que afirmó que el conflicto con Irán estaba 'muy completo' y prácticamente carente de capacidades militares significativas por parte de Teherán, actuaron como un catalizador inmediato para los mercados. Este anuncio, seguido de la confirmación de una suspensión temporal a las sanciones petroleras con el objetivo declarado de estabilizar los precios del crudo, generó una reacción de alivio entre los inversionistas. El resultado fue una apreciación del peso mexicano en las primeras horas del martes 10 de marzo, revirtiendo parcialmente las pérdidas acumuladas durante las semanas previas de incertidumbre.
El petróleo: el factor subyacente de la presión inflacionaria
Antes de este anuncio, el panorama para los energéticos era marcadamente alcista. De acuerdo con el análisis de Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico en Grupo Financiero Base, el petróleo acumulaba siete sesiones consecutivas al alza, con un incremento total del 57.25% en ese periodo. Esta dinámica ya se estaba trasladando a la economía mexicana. En febrero, el gas doméstico natural registró una inflación mensual del 5.46%, un movimiento consistente con el incremento de precios en Estados Unidos impulsado por el vórtice polar. Los expertos señalaban una correlación directa: por cada 1% que subía el precio de referencia de la gasolina en Estados Unidos, la gasolina de bajo octanaje aumentaba 0.22% en México y la de alto octanaje 0.27%. Hasta ese momento, el precio en Estados Unidos ya había subido un 32.08% respecto al promedio de la segunda quincena de febrero.
La depreciación acumulada y la frágil recuperación
El impacto del conflicto en la moneda nacional había sido cuantificable y severo. Desde su inicio, el peso mexicano acumulaba una depreciación del 3.72%, equivalente a una pérdida de 64.1 centavos frente al dólar. Esta mañana, la cotización en 17.66 pesos representa una ganancia del 0.22% para la moneda nacional en los últimos siete días, un primer signo de recuperación que, no obstante, deja al tipo de cambio aún muy lejos de los niveles previos a la crisis. La volatilidad sigue siendo el principal rasgo del mercado, y la sostenibilidad de esta mejora dependerá en gran medida de la materialización real de la distensión anunciada y de la evolución posterior de los precios internacionales del crudo.
El panorama en la banca y la incertidumbre persistente
Mientras el tipo de cambio interbancario refleja la nueva dinámica, las instituciones financieras mantienen sus spreads operativos. Este martes, la cotización del dólar en venta se ubicaba en un rango que iba desde los 18.09 pesos en BBVA hasta los 18.29 pesos en Banco Azteca. La dispersión de precios entre bancos es un recordatorio de que, más allá de la coyuntura inmediata, los factores de riesgo no han desaparecido. La expectativa de que los precios de los energéticos sigan enfrentando presiones alcistas, como había sido señalado antes de los anuncios, introduce un elemento de cautela. La economía mexicana, altamente sensible a los vaivenes del precio del petróleo y a los flujos de capitales ante eventos geopolíticos, se encuentra en un momento de transición donde la información preliminar debe ceder paso a datos concretos sobre el impacto final en la inflación y el crecimiento.
Con información de El Heraldo de México