Filtrar en moto: una práctica de alto riesgo que acarrea multas superiores a dos mil pesos
La peligrosa costumbre de filtrar entre vehículos en movimiento, común entre algunos motociclistas de la Ciudad de México, no solo representa un grave riesgo para la integridad física, sino que también conlleva sanciones económicas y administrativas considerables. El Reglamento de Tránsito local, en su Artículo 21, establece multas que para 2026 pueden superar los 2,300 pesos, calculadas en unidades de medida y actualización. Además de la sanción monetaria, esta infracción puede derivar en la pérdida de un punto en la licencia de conducir cuando es impuesta por un agente de tránsito. Un video reciente, que captó un incidente en la avenida Talismán y Periférico, evidencia de manera cruda los peligros de esta maniobra, mostrando cómo un motociclista fue arrastrado al intentar pasar entre dos tráileres.
El alto costo de una maniobra prohibida
En la densa trama vial de la Ciudad de México, la motocicleta se presenta como una opción de movilidad ágil. Sin embargo, esta agilidad se ve frecuentemente desvirtuada por una práctica ilegal y peligrosa: filtrar entre los carriles cuando el tránsito está en movimiento. Lejos de ser una simple falta de cortesía, esta acción constituye una infracción al Reglamento de Tránsito que tiene un costo económico preciso. Las sanciones se calculan en base a la Unidad de Medida y Actualización (UMA), cuyo valor para el año 2026 es de 117.31 pesos. La ley establece que la multa por esta conducta puede ser de 10, 15 o 20 veces este valor, lo que se traduce en un rango que va desde los 1,173.10 pesos hasta un máximo de 2,346.20 pesos.
La delgada línea entre lo permitido y lo prohibido
Existe una confusión generalizada sobre cuándo un motociclista puede avanzar entre vehículos. El marco legal es claro al respecto. La práctica de filtrar, conocida también como 'lane splitting', solo está permitida en una circunstancia muy específica: cuando el tránsito se encuentra completamente detenido. El objetivo en este caso no es adelantarse arbitrariamente, sino colocarse de manera segura en el área de espera designada para motocicletas en una intersección con semáforo. En contraste, cuando los automóviles y camiones están en movimiento, la norma exige que la motocicleta ocupe un carril completo, al igual que cualquier otro vehículo motorizado. Circular entre los carriles en estas condiciones no solo viola la ley, sino que ignora los principios básicos de seguridad vial.
Un video que vale más que mil advertencias
Los riesgos de filtrar van mucho más allá de una multa. Un video difundido en redes sociales sirve como un testimonio gráfico y aleccionador de las potenciales consecuencias fatales. Las imágenes, grabadas presumiblemente con una cámara montada en el casco, muestran a dos motociclistas detenidos en el tráfico. Uno de ellos decide avanzar, colándose en el minúsculo espacio que separa a dos tráileres. En el momento en que los pesados vehículos reinician su marcha, el motociclista es arrastrado, cae de su unidad y, por instantes, estuvo a punto de quedar bajo las ruedas. El incidente, localizado en la avenida Talismán y Periférico, subraya un peligro constante: los puntos ciegos de los vehículos grandes hacen invisible al motociclista, transformando una maniobra imprudente en un potencial accidente mortal.
Consecuencias que impactan más allá del bolsillo
La sanción por filtrar no se limita a un golpe económico. Cuando un agente de tránsito levanta la infracción in situ, esta conlleva una penalización adicional en el sistema de puntos de la licencia de conducir. La pérdida de un punto es un recordatorio administrativo de que se ha cometido una falta grave a la seguridad vial. Este sistema acumulativo busca desincentivar conductas de riesgo repetitivas. La combinación de una multa sustancial, que para muchos representa una carga financiera significativa, y la merma en el historial de conductor, debería servir como un disuasivo potente. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende en gran medida de la aplicación consistente de la ley y de la concienciación sobre el verdadero peligro que esta práctica representa, no solo para el motociclista, sino para todos los usuarios de la vía.
La seguridad como prioridad en la movilidad urbana
El debate sobre la circulación de motocicletas en entornos urbanos congestionados es complejo. Si bien la moto ofrece ventajas en términos de espacio y, potencialmente, de tiempo, estas no pueden anteponerse a la seguridad. El caso expuesto por el video y el marco sancionador establecido por las autoridades apuntan a un mismo principio: la convivencia vial exige respeto a las normas diseñadas para proteger la vida. La prohibición de filtrar entre vehículos en movimiento no es un capricho regulatorio, sino una medida de protección basada en la física, la visibilidad y la dinámica del tráfico. Promover una cultura de respeto al reglamento y de conducción defensiva es fundamental para reducir la siniestralidad vial y transformar las calles en espacios más seguros para todos.
Con información de El Heraldo de México