La crisis silenciosa: desapariciones de niñas y adolescentes en México exigen análisis de género
Un estudio de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México revela un patrón alarmante en las desapariciones forzadas en el país, donde la violencia afecta de manera diferenciada a hombres y mujeres. El análisis, que utiliza datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas entre 2007 y 2023, señala que tres de cada cuatro personas desaparecidas entre los 14 y 15 años son mujeres. Jalisco y el Estado de México concentran el mayor número de casos reportados, siendo esta última entidad la que registra más de 15 mil desapariciones de mujeres. El investigador Juan Carlos Angulo Santacruz vincula este fenómeno con el contexto de violencia asociado al narcotráfico y advierte sobre posibles vínculos con trata de personas y explotación sexual en el caso de adolescentes.
Un patrón de género en la desaparición
El estudio 'Repensar el conflicto mexicano desde una perspectiva de género' realizado por el académico Juan Carlos Angulo Santacruz del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, proporciona un análisis crudo sobre cómo la violencia impacta de forma distinta según el sexo. Los datos demuestran que, mientras en la edad adulta los hombres son la mayoría de las víctimas de desaparición, la tendencia se invierte dramáticamente durante la adolescencia. Antes de los 11 años, aproximadamente la mitad de las personas desaparecidas son mujeres, una proporción que se mantiene o incrementa durante los años siguientes.
La adolescencia femenina: el grupo de mayor vulnerabilidad
El punto más crítico identificado por la investigación se sitúa entre los 14 y 15 años, donde el 75% de las desapariciones corresponde a mujeres. Este pico estadístico no es un dato aislado, sino la manifestación de un fenómeno social complejo. El estudio advierte que, en años recientes, estas desapariciones de adolescentes podrían estar vinculadas a delitos como la trata de personas y la explotación sexual. A partir de los 19 años, la proporción femenina disminuye de manera sostenida hasta representar alrededor del 20% en la edad adulta, un cambio que los analistas relacionan con el patrón de reclutamiento forzado de hombres por parte del crimen organizado.
La geografía de la ausencia
La crisis no se distribuye de manera uniforme en el territorio nacional. El análisis identifica importantes diferencias regionales, con Jalisco y el Estado de México a la cabeza en el número total de desapariciones registradas. El Estado de México se erige como la entidad con la cifra más alta de mujeres desaparecidas, superando los 15 mil casos. En el extremo opuesto, estados como Tlaxcala y Campeche presentan los registros más bajos, con poco más de 600 casos cada uno, aunque el estudio insta a interpretar estas cifras considerando el tamaño poblacional de cada región.
El contexto de un conflicto interno prolongado
Juan Carlos Angulo Santacruz, autor del estudio, sitúa el fenómeno dentro de un marco más amplio: un conflicto interno que México vive desde hace casi dos décadas, asociado a la guerra contra el narcotráfico. Las consecuencias de esta violencia han alcanzado de manera diferenciada a la población. El país registra más de 310 mil personas desaparecidas según el estudio, y se ha identificado un patrón preocupante donde la presencia de cárteles en municipios específicos correlaciona con un aumento en las desapariciones tanto de hombres como de mujeres.
La magnitud de una crisis nacional
México enfrenta una crisis de desapariciones de proporciones históricas. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reporta, con datos actualizados a inicios de 2026, más de 118 mil personas desaparecidas y no localizadas. Desde 1952 se han acumulado más de 344 mil registros, de los cuales cerca del 35% permanecen sin resolución. La temporalidad es otro factor clave: aproximadamente el 89% de las desapariciones han ocurrido desde 2006, periodo que coincide con la intensificación de la violencia vinculada al crimen organizado. En el perfil general de las víctimas, los hombres representan alrededor del 62% de los casos y las mujeres el 37%, pero estas cifras agregadas ocultan la dramática vulnerabilidad de las adolescentes revelada por el análisis de la Iberoamericana.
Con información de El Informador