La epidemia silenciosa: la enfermedad renal como principal causa de muerte en México

Mar 12, 2026 - 14:10
La epidemia silenciosa: la enfermedad renal como principal causa de muerte en México

En México, las enfermedades renales se han consolidado como una de las diez principales causas de muerte, con una estimación de cerca de siete millones de adultos diagnosticados. La ausencia de un registro nacional impide conocer el alcance preciso por entidad federativa, pero datos preliminares del INEGI para el primer semestre de 2025 la sitúan en el décimo lugar de mortalidad general. La condición es particularmente letal para hombres mayores de 55 años y mujeres entre 45 y 54 años. El mayor desafío radica en su naturaleza asintomática en etapas tempranas, lo que provoca que la detección ocurra frecuentemente cuando el daño al órgano es irreversible, requiriendo terapias de sustitución renal de alto costo.

Una crisis de salud pública con dimensiones epidémicas

La enfermedad renal crónica (ERC) ha escalado posiciones hasta convertirse en un problema de salud pública de primera magnitud en México. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el 8.1% de la población adulta ha recibido un diagnóstico médico de padecimiento renal, lo que se traduce en aproximadamente siete millones de personas. Esta cifra, sin embargo, podría ser solo la punta del iceberg, dado el carácter sigiloso de la enfermedad. Expertos de la Universidad de Guadalajara ubican a México en los primeros lugares mundiales en prevalencia de enfermedad renal que requiere diálisis, una situación atribuida a una compleja interacción de factores genéticos, ambientales y socioculturales.

Factores de riesgo y el desafío de la detección tardía

La alta prevalencia de la ERC en el país está directamente vinculada a la presencia generalizada de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial. Se estima que entre el 10% y el 12% de la población mexicana padece alguna de estas condiciones, las cuales actúan como mecanismos principales para el desarrollo de daño renal. A estos factores se suman la obesidad y la edad. El principal obstáculo para el control de la enfermedad es la falta de síntomas evidentes durante su progresión inicial. Como señalan los especialistas, los pacientes suelen presentar sintomatología únicamente cuando la enfermedad se encuentra en fases avanzadas, limitando drásticamente las opciones terapéuticas y encareciendo el tratamiento.

El caso paradigmático de Jalisco y la zona de la Ribera

Jalisco emerge como un caso de estudio crítico dentro del panorama nacional. Datos del Servicio de Nefrología del Hospital Civil de Guadalajara reportan más de 530 mil casos prevalentes de ERC en el estado, con una tasa de defunción de nueve personas por cada 100 mil habitantes. Proporcionalmente, esto significa que alrededor de una de cada 17 personas en Jalisco padece alguna enfermedad renal. Estimaciones del mismo hospital sitúan a la entidad en el primer lugar internacional de pacientes que requieren hemodiálisis, con 664 por cada millón de habitantes, casi el doble del promedio mundial. Una región de especial preocupación es la Ribera de Chapala, particularmente el municipio de Poncitlán, donde se ha documentado una alta incidencia de casos, incluso en población infantil, aunque las causas específicas—que podrían incluir contaminación del agua, factores genéticos o condiciones socioeconómicas—aún no han sido determinadas de manera concluyente.

La abrumadora demanda de trasplantes y la concentración de la atención especializada

La consecuencia más dramática de esta epidemia se refleja en las listas de espera para trasplante. Según el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), 16,444 pacientes en México aguardan un riñón, lo que representa la abrumadora mayoría de las 18,909 personas en lista de espera para cualquier órgano o tejido. En Jalisco, esta proporción se repite, con 5,775 de 6,417 pacientes pendientes de un riñón. La atención para estas etapas avanzadas se concentra en hospitales públicos de alta especialidad, como el Hospital General de México, el Centro Médico Nacional La Raza del IMSS o el Hospital Civil de Guadalajara, debido a la compleja infraestructura requerida para diálisis, hemodiálisis y trasplantes. Esta concentración subraya la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y diagnóstico temprano a nivel de atención primaria, para evitar que los pacientes alcancen la fase donde estas intervenciones de alto costo son la única opción.


Con información de El Informador

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