La geopolítica tensiona al peso: el dólar se fortalece ante el riesgo en Medio Oriente
La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, con el consecuente riesgo de interrupciones en el suministro energético a través del Estrecho de Ormuz, ha generado una marcada aversión al riesgo en los mercados globales este 12 de marzo de 2026. Los inversionistas abandonan activos de mercados emergentes, como el peso mexicano, para refugiarse en divisas consideradas más seguras, principalmente el dólar estadounidense. En este contexto, la moneda mexicana inicia la jornada con una cotización de 17.73 pesos por dólar, registrando una depreciación del 0.08% en la última semana. La volatilidad en los precios del petróleo, que ha superado los 90 dólares por barril, añade presión inflacionaria y profundiza la incertidumbre económica.
El epicentro geopolítico y su impacto financiero
La atención de los mercados financieros internacionales se concentra en el creciente conflicto en Medio Oriente. Las tensiones bilaterales entre Estados Unidos e Irán, y la vigilancia en el estratégico Estrecho de Ormuz, han elevado el temor a una disrupción significativa en el flujo global de energía. Este escenario de incertidumbre ha activado un instinto de protección entre los capitales internacionales, que han iniciado un movimiento masivo hacia activos refugio. El dólar estadounidense y el oro son los principales beneficiarios de esta migración, mientras que las monedas de economías emergentes, incluido el peso mexicano, enfrentan presiones a la baja ante la salida de inversiones.
La presión energética y el fantasma de la inflación
El precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) se mantiene por encima de la barrera de los 90 dólares por barril, una volatilidad que los analistas atribuyen directamente a la coyuntura geopolítica. Gabriela Siller Pagaza, Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero Base, advierte que este encarecimiento de los energéticos podría generar un efecto de arrastre sobre el resto de los precios en la economía, un fenómeno similar al observado tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2021. La principal preocupación radica en que un shock energético sostenido pueda no solo alimentar la inflación, sino también desencadenar una recesión global inducida por los altos costos para consumidores y empresas.
El efecto dominó sobre los alimentos y la economía real
La experta económica profundiza en las consecuencias, señalando un vínculo directo entre los precios de la energía y los de los alimentos. Siller Pagaza proyecta que, considerando un alza del 32% en el petróleo desde el inicio del conflicto, los precios de los alimentos podrían incrementarse hasta en un 13%. Este escenario encuentra un precedente preocupante en marzo de 2022, cuando el índice de precios de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) registró un aumento mensual del 13.10%, impulsado precisamente por el conflicto en Europa del Este. La combinación de energía y alimentos más caros representa un desafío dual para el poder adquisitivo y la estabilidad económica.
El panorama cambiario: bancos y tipo de cambio
Frente a este panorama internacional complejo, el tipo de cambio en México refleja la dinámica de los mercados mayoristas. Mientras la cotización de referencia se sitúa en 17.73 pesos por dólar, las instituciones bancarias aplican sus propios márgenes, ofreciendo el billete verde a sus clientes a tipos de cambio que varían significativamente. Según la información disponible, el precio de venta al público oscila entre los 17.96 pesos en BBVA y los 18.29 pesos en Banco Azteca. Esta dispersión en las cotizaciones subraya la importancia de consultar múltiples fuentes para quienes necesiten realizar operaciones de cambio, en un día donde la volatilidad externa dicta los movimientos en el mercado local.
Con información de El Heraldo de México