La guerra en Irán y el petróleo disparan al dólar frente al peso mexicano

Mar 3, 2026 - 17:40
La guerra en Irán y el petróleo disparan al dólar frente al peso mexicano

La escalada del conflicto armado en Irán ha desatado una ola de nerviosismo en los mercados financieros globales, provocando una apreciación significativa del dólar estadounidense. Este martes 3 de marzo de 2026, la moneda estadounidense se impuso frente al peso mexicano, cerrando la jornada en 17.63 pesos por dólar, lo que representa un incremento de 35 centavos respecto al cierre del día anterior, según datos del Banco de México. Los analistas atribuyen este movimiento a una combinación de factores geopolíticos y económicos, donde la expectativa de mayores presiones inflacionarias por el alza en los precios de los energéticos amenaza con retrasar aún más los posibles recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

Un escenario geopolítico que redefine los mercados

Las acciones militares en Irán, junto con la participación de Estados Unidos e Israel, han creado un clima de incertidumbre que los inversores suelen castigar con movimientos hacia activos considerados refugio. Este fenómeno no es aislado; históricamente, las tensiones en regiones clave productoras de petróleo han generado volatilidad inmediata. En esta ocasión, el nerviosismo se ha traducido en una fuga de capitales hacia la divisa estadounidense, que ha visto fortalecida su posición no solo frente al peso mexicano, sino también en el panorama global. El Índice Dólar, que mide su fortaleza frente a una canasta de seis divisas de países desarrollados, registró un avance del 0.69%, situándose en 99.02 puntos, confirmando la tendencia alcista generalizada.

La sombra inflacionaria y el fantasma de las tasas de interés

Más allá del pánico inicial, el mercado está procesando las implicaciones económicas de fondo. La directora de Análisis Económico en Grupo Financiero Base, Gabriela Siller Pagaza, señala que la principal preocupación radica en el alza sostenida de los precios de los energéticos. El petróleo Brent ha superado consistentemente la barrera de los 80 dólares por barril, un factor que inevitablemente presiona al alza los costos de producción y transporte a nivel mundial. Esta dinámica amenaza con reavivar las presiones inflacionarias justo en un momento en el que los bancos centrales, particularmente la Reserva Federal de Estados Unidos, evalúan el inicio de un ciclo de relajación monetaria. La expectativa ahora es que estos recortes de tasas podrían aplazarse, manteniendo un entorno de dinero caro por más tiempo, lo que fortalece aún más al dólar.

Efectos colaterales: la parálisis de la inversión productiva

La psicología del mercado juega un papel crucial en estas coyunturas. Siller Pagaza también advierte que en contextos de miedo e incertidumbre aguda, las inversiones productivas a largo plazo tienden a detenerse. Los capitales, en busca de seguridad y liquidez, abandonan activos de riesgo y mercados emergentes para fluir hacia refugios tradicionales como el dólar, los bonos del Tesoro estadounidense o el oro. Este movimiento de capitales explica en gran medida la presión específica sobre el peso mexicano y otras monedas de economías en desarrollo. La apreciación del dólar no es, por tanto, solo un reflejo de su propia fortaleza, sino también de una debilidad relativa inducida en otras divisas por la huida de inversores.

Perspectivas inciertas en un horizonte cargado de tensiones

El cierre del tipo de cambio en 17.63 pesos marca un punto de atención para la economía mexicana. La evolución de esta cotización en los próximos días y semanas dependerá críticamente de la dinámica del conflicto en Medio Oriente y de la respuesta de los precios del petróleo. Cualquier escalada militar que amenace el flujo de crudo podría exacerbar las presiones inflacionarias y, en consecuencia, las expectativas sobre la política de la Fed, perpetuando la fortaleza del dólar. Al mismo tiempo, la capacidad de resistencia del peso estará ligada a factores internos y a la percepción de riesgo-país. En este escenario, los bancos centrales, incluido el Banco de México, podrían verse forzados a mantener posturas monetarias más restrictivas de lo previsto para contener la inflación importada y estabilizar los flujos de capital, un delicado equilibrio en tiempos de turbulencia global.


Con información de El Heraldo de México

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