La huelga de hambre de un colombiano expone el limbo migratorio en centros de detención de ICE

Mar 17, 2026 - 16:05
La huelga de hambre de un colombiano expone el limbo migratorio en centros de detención de ICE

Gerson Nicolás Romero, un ciudadano colombiano bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas, ha iniciado una huelga de hambre. Su protesta busca exigir el cumplimiento de una orden de deportación emitida en noviembre, que aún no se ejecuta. Romero ha denunciado condiciones de detención adversas, incluyendo la administración forzada de medicamentos. Su caso se enmarca en un patrón más amplio donde, según reportes, ICE detiene a un promedio de 25 colombianos diarios, de los cuales una mayoría no enfrenta cargos criminales. La situación de su compatriota Santiago Andrés Venera Salazar y la deportación de una madre con sus dos hijos menores, uno con discapacidad auditiva, han generado una creciente preocupación sobre las prácticas de la agencia.

Un limbo administrativo en Texas

La detención prolongada de Gerson Nicolás Romero tras una orden de expulsión ya emitida plantea serias interrogantes sobre la eficiencia y los procedimientos del sistema de inmigración estadounidense. A pesar de contar con una resolución formal de deportación desde noviembre, Romero permanece bajo custodia en un centro de ICE en Texas, un estado que ha sido escenario de numerosas controversias sobre el trato a migrantes. Este intervalo entre la decisión administrativa y su ejecución física sumerge a los detenidos en una incertidumbre legal y personal que puede extenderse indefinidamente.

Condiciones de detención bajo la lupa

La denuncia de Romero sobre la administración obligatoria de pastillas para dormir añade un nivel de gravedad adicional a su situación. Estas acusaciones, que requieren una investigación independiente, se alinean con testimonios previos de otros detenidos que describen un ambiente carcelario. Reportes indican que el trato dentro de estas instalaciones a menudo equipara a individuos en proceso migratorio con reclusos penales, aun cuando, en el caso de los colombianos, se afirma que cuatro de cada cinco detenidos no tienen antecedentes criminales. La salud física y mental de los retenidos se convierte en un punto de vulnerabilidad crítica.

El contexto más amplio: patrones y casos paralelos

El caso de Romero no es aislado. La deportación de una madre colombiana junto a sus dos hijos menores, uno de los cuales es sordo, fue catalogada por defensores de derechos como un acto "inhumano e ilegal", generando indignación pública. Asimismo, la situación de Santiago Andrés Venera Salazar refleja las complejidades y riesgos personales que enfrentan los migrantes. Estos episodios ocurren en medio de una serie de cambios en la política migratoria estadounidense—reportados en al menos 20 modificaciones recientes—que afectan directamente a la comunidad colombiana, desde aumentos tarifarios hasta suspensiones de trámites.

La protesta como último recurso y la respuesta institucional

La decisión de Romero de iniciar una huelga de hambre subraya la desesperación y la percepción de agotar todas las vías administrativas regulares. Es una medida extrema que pone en riesgo su salud y busca atraer la atención sobre la aparente contradicción de ser detenido para una deportación que no se materializa. La preocupación de su familia por su bienestar es un elemento humano central en este conflicto. La respuesta de ICE a estas acusaciones y la pronta ejecución de la orden de deportación pendiente serán una prueba de la capacidad del sistema para corregir sus propias disfunciones y tratar con dignidad a los individuos bajo su custodia.


Con información de El Tiempo

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