La industria de vehículos pesados ante la revisión del T-MEC: defensa del tratado y urgencia por eliminar aranceles

Mar 11, 2026 - 01:50
La industria de vehículos pesados ante la revisión del T-MEC: defensa del tratado y urgencia por eliminar aranceles

La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) se prepara para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que inicia el 16 de marzo, con una postura clara: preservar el acuerdo trilateral y eliminar los aranceles impuestos bajo la Sección 232 por Estados Unidos, que aplican gravámenes de 25% a 50% sobre metales como acero y aluminio. La asociación, representada por Alejandro Osorio Carranza, director de Asuntos Públicos, confía en que el proceso fortalezca la industria en México, alineándose con el Plan México para impulsar inversión y empleo. Sus afiliados ya cumplen con el 64% de Valor de Contenido Regional y están listos para alcanzar el 70% previsto para 2027.

Un momento crucial para la integración regional

El próximo 16 de marzo marca el inicio de un proceso de revisión clave para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un acuerdo que ha redefinido las relaciones comerciales en Norteamérica. Para la industria de vehículos pesados, este momento representa más que un mero trámite administrativo; es la defensa de un modelo de integración productiva que ha demostrado su valía. La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) se posiciona como un actor fundamental en este diálogo, argumentando que la preservación del tratado en su esencia trilateral es indispensable para la competitividad de toda la región. Su llamado va más allá de los intereses sectoriales, apuntando a la consolidación de cadenas de valor que benefician a los tres países.

El obstáculo de los aranceles Sección 232: un lastre para la competitividad

Uno de los puntos neurálgicos en la agenda de la ANPACT es la eliminación de los aranceles impuestos por Estados Unidos bajo la Sección 232, que gravan con tasas que van del 25% al 50% las importaciones de acero y aluminio. Estos gravámenes, establecidos unilateralmente, operan como un contrapeso a los beneficios del T-MEC, encareciendo insumos críticos y erosionando la ventaja competitiva que el tratado busca generar. Para los fabricantes de camiones, autobuses y tractocamiones, estos costos adicionales representan una distorsión significativa en un mercado que debería fluir con base en reglas claras y compartidas. La petición de la industria es clara: la revisión del T-MEC debe servir para armonizar estas políticas y eliminar barreras que fragmentan el mercado regional.

Cumplimiento y preparación para el futuro normativo

La postura de la ANPACT no se limita a la crítica; se sustenta en un historial de cumplimiento. Según ha declarado la asociación, sus empresas afiliadas ya superan el requisito de Valor de Contenido Regional establecido en el T-MEC, alcanzando un 64%. Más aún, se declaran preparadas para el incremento gradual previsto en el tratado, que llevará este porcentaje al 70% para el año 2027. Este dato es fundamental, pues demuestra que la industria mexicana de vehículos pesados no solo se adapta a los estándares del acuerdo, sino que los internaliza como parte de su estrategia de producción. Este cumplimiento anticipado fortalece su argumento a favor de mantener las reglas de origen tal como están contempladas, sin cambios que puedan introducir incertidumbre o desincentivar la inversión.

Alineación con la política industrial y el horizonte 2027

La visión de la ANPACT trasciende la coyuntura de la revisión y se proyecta hacia el futuro de la industria. Alejandro Osorio Carranza, director de Asuntos Públicos de la asociación, ha vinculado explícitamente los objetivos del sector con el Plan México, una estrategia gubernamental que busca impulsar la inversión, la generación de empleo y la consolidación de cadenas de valor. La confianza expresada en que la revisión del T-MEC fortalecerá la industria se enmarca en este contexto de política industrial más amplio. El horizonte 2027, con su meta de 70% de contenido regional, se presenta no como un desafío, sino como una oportunidad para anclar más profundamente la manufactura de vehículos pesados en la economía nacional y en la red productiva de Norteamérica, asegurando su relevancia y crecimiento a largo plazo.


Con información de El Heraldo de México

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