La reforma electoral sin diálogo: un análisis sobre la crisis del sistema representativo
Académicos y expertos en derecho electoral coinciden en que la reciente propuesta de reforma electoral careció de un proceso de diálogo y consenso, elementos indispensables para cualquier cambio profundo en un sistema democrático. Investigadores como Diego Valadés Ríos y José Woldenberg Karakowsky señalaron, durante un seminario en la UNAM, que el sistema representativo actual presenta una crisis al no responder a los problemas del territorio. La reforma, calificada por algunos como 'del Gobierno para el Gobierno', no integró propuestas de la sociedad civil y generó divisiones incluso dentro de la coalición oficialista, evidenciando la necesidad de un nuevo pacto político basado en la interlocución.
Un sistema representativo en crisis
El diagnóstico es contundente: el sistema representativo mexicano atraviesa una crisis nacional. Académicos reunidos en el Seminario Universitario 'La Reforma Político-Electoral que México requiere' señalaron que el Congreso no se da por aludido ante los problemas que aquejan al país. Diego Valadés Ríos, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas, definió el modelo actual como 'un sistema sin efectos', subrayando su evidente disfuncionalidad. Esta crítica de fondo establece que cualquier ajuste técnico es insuficiente si no se aborda la desconexión fundamental entre las instituciones representativas y la ciudadanía.
La ausencia de diálogo como falla de origen
José Woldenberg Karakowsky, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, trazó un contraste histórico revelador. Mientras las reformas electorales de 1994, 1996, 2007 y 2024 se construyeron mediante consenso, la iniciativa reciente se caracterizó por la falta de espacios para escuchar a las diferentes fuerzas políticas. Woldenberg definió el proceso como una 'reforma del Gobierno para el Gobierno', donde el motor no fueron demandas opositoras o sociales, sino una voluntad unilateral. Esta carencia de interlocución, según los expertos, no solo debilita la propuesta, sino que imposibilita la construcción de un auténtico pacto político renovado.
Propuestas técnicas y resistencia partidista
Entre los puntos específicos discutidos, Jaime Cárdenas Gracia, investigador del IIJ, defendió la elección directa de los 200 diputados de representación proporcional mediante circunscripciones, argumentando que esto reduciría el poder de las cúpulas partidistas. Sin embargo, Rubén Jesús Lara Patrón, de la Facultad de Derecho, lamentó que ninguna propuesta proveniente de la sociedad civil haya sido integrada en el documento final. Esta exclusión refuerza la percepción de un proceso cerrado. La fractura se hizo evidente incluso dentro de la coalición gobernante, con el coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, expresando inquietud sobre la 'ruta del Plan B' y cuestionando si la intención era avanzar o 'despanzurrar' la democracia.
Consecuencias políticas y un llamado al consenso
El rechazo legislativo a la reforma desató una reacción política inmediata. En Oaxaca, legisladores federales del PT y el PVEM que votaron en contra o se abstuvieron fueron exhibidos en lonas como 'traidores a la patria'. Por su parte, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se refirió a la situación recordando un acuerdo previo de apoyo firmado por candidatos de Morena, PT y PVEM, aunque admitió que 'se vale no estar de acuerdo'. Ante este escenario polarizado, Blanca Margarita Velázquez Rodríguez, docente de la Facultad de Derecho, sentenció que no hay condiciones para una reforma electoral sin consenso. La conclusión del análisis académico es clara: el entendimiento y la interlocución constructiva no son un lujo, sino la base indispensable para cualquier transformación democrática duradera.
Con información de El Informador