La SEP debate el uso de pantallas en las aulas ante riesgos en aprendizaje y salud mental

Mar 17, 2026 - 05:40
La SEP debate el uso de pantallas en las aulas ante riesgos en aprendizaje y salud mental

La Secretaría de Educación Pública ha iniciado un debate nacional sobre la integración de tecnologías digitales en los salones de clase, en respuesta a preocupaciones globales sobre su impacto en el desarrollo cognitivo y la socialización de los estudiantes. Expertos participantes en el foro 'Más allá de las pantallas' advierten sobre los riesgos del uso excesivo, especialmente en menores, vinculándolo a posibles afectaciones en la atención, el lenguaje y la salud emocional. Mientras el secretario Mario Delgado subraya la necesidad de un uso consciente y pedagógico, citando que al menos 79 países ya regulan estos dispositivos, especialistas como Juan Carlos Silas del ITESO enfatizan que cualquier regulación escolar debe complementarse con hábitos en el hogar. El debate también rescata el valor de los materiales impresos, señalando experiencias internacionales donde su retorno ha buscado contrarrestar caídas en comprensión lectora.

Un debate global llega a las aulas mexicanas

La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha colocado sobre la mesa una discusión que resuena en sistemas educativos de todo el mundo: el papel de las pantallas y dispositivos digitales en el proceso de enseñanza. Este diálogo, impulsado a través del foro 'Más allá de las pantallas: impacto de las tecnologías digitales en la Educación y en la Salud Mental', no surge en el vacío. Responde a una tendencia internacional donde naciones como Suecia, Italia, Nueva Zelanda y Chile han implementado restricciones o marcos regulatorios para su uso en las escuelas. El secretario Mario Delgado ha planteado que el objetivo trasciende la simple prohibición; se trata de construir una visión integral que permita a la Nueva Escuela Mexicana navegar los desafíos de una realidad digital sin sacrificar el desarrollo integral de los estudiantes.

Las advertencias de los especialistas: más allá de la distracción

Académicos y expertos convocados en el foro han elevado la alerta sobre consecuencias que van más allá de la mera distracción en clase. Juan Carlos Silas, académico del ITESO, señaló que la exposición excesiva a pantallas en menores puede menoscabar el desarrollo del lenguaje, reducir la tolerancia a la frustración y el aburrimiento, y limitar cruciales habilidades de socialización. Incluso, advirtió sobre la pérdida de capacidades fundamentales como la imaginación y el juego simbólico. Por su parte, Jacobo José Brofman, de la Universidad Panamericana, vinculó este uso excesivo, sobre todo en niveles de kínder y primaria, con potenciales problemas de atención y afectaciones emocionales como ansiedad y depresión. Estas posturas coinciden en un punto central: el riesgo no reside en la tecnología en sí, sino en su uso desmedido y no supervisado.

El resurgir del libro físico: lecciones desde el extranjero

Paralelamente al debate sobre la regulación, el foro ha reivindicado el valor de los materiales impresos, citando experiencias internacionales reveladoras. Suecia, otrora abanderada de la digitalización educativa, ha iniciado un viraje estratégico tras observar una caída sostenida en los niveles de comprensión lectora de sus estudiantes. La respuesta ha sido una inversión significativa en la adquisición de libros de texto físicos, guías docentes y la ampliación de bibliotecas escolares. Casos similares se han registrado en Finlandia, donde municipios como Riihimäki decidieron retornar a libros y cuadernos después de casi una década de priorizar lo digital, buscando mejorar la concentración. Incluso en Corea del Sur, cuyo ambicioso plan de 2011 para digitalizar todos los libros de texto encontró límites ante evidencias de que la comprensión lectora no mejoraba de igual manera con pantallas. María Elena Chan, académica de la Universidad de Guadalajara, explicó que este movimiento busca recuperar dinámicas de aprendizaje más colectivas y menos aisladas.

Hacia un uso consciente: la corresponsabilidad como clave

El consenso entre los participantes apunta a que la solución no es binaria: no se trata de elegir entre pantallas o libros, sino de integrar ambos de manera equilibrada y con propósito pedagógico. Los expertos enfatizan que cualquier política de uso en las aulas será insuficiente si no se acompaña de una corresponsabilidad desde los hogares. Silas subrayó la importancia de que madres, padres y docentes colaboren en la construcción de hábitos digitales saludables, estableciendo horarios, supervisando contenidos y fomentando actividades recreativas que equilibren el tiempo frente a la pantalla. Brofman sugirió que el primer contacto formal con dispositivos con fines educativos podría considerarse a partir del primer año de primaria, siempre bajo supervisión adulta que permita un aprendizaje compartido. Chan, por su parte, hizo hincapié en la necesidad de diferenciar claramente entre el uso recreativo y el formativo, y de complementar la tecnología con interacción social y dinámicas presenciales. El reto, concluyen, es formar usuarios críticos y responsables, no meros consumidores pasivos de contenidos digitales.


Con información de El Informador

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