La soberanía energética como eje de la política nacional en el México contemporáneo

Mar 18, 2026 - 16:20
La soberanía energética como eje de la política nacional en el México contemporáneo

En el 88 aniversario de la expropiación petrolera de 1938, la Presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó el compromiso de su gobierno con la soberanía energética, declarando que México no está en venta ni permitirá la entrega de sus recursos estratégicos. Durante la conmemoración, evocó el legado del expresidente Lázaro Cárdenas del Río y defendió la política actual que rechaza la privatización y prioriza el fortalecimiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) como empresa pública. Aunque reconoció desafíos pendientes, como la dependencia de importaciones de gas natural, planteó la autosuficiencia y el control nacional como pilares irrenunciables para el futuro del país.

Un legado histórico que define el presente energético

La conmemoración del 88 aniversario de la expropiación petrolera de 1938 sirvió como marco para una reafirmación de principios fundamentales en la política energética nacional. La Presidenta Claudia Sheinbaum, en su discurso, estableció un vínculo directo entre la decisión histórica del general Lázaro Cárdenas del Río y los lineamientos actuales de su administración. Este acto, ocurrido en un contexto de defensa nacional frente a intereses extranjeros, es presentado no como una reliquia del pasado, sino como un principio rector vigente. La narrativa oficial insiste en que la soberanía sobre los recursos naturales constituye un pilar de la dignidad nacional y un elemento indisociable del proyecto de nación.

Pemex como símbolo de la empresa pública estratégica

El discurso presidencial centró una parte sustancial de su mensaje en el papel de Petróleos Mexicanos. Se enfatizó su consolidación como una sola empresa pública al servicio del pueblo y de la nación, en contraste con lo que se percibe como políticas de décadas anteriores que habrían debilitado al sector. Esta postura rechaza explícitamente cualquier modelo de privatización, situando a la paraestatal como el eje de la estrategia energética. La inversión en infraestructura, con menciones específicas a proyectos como la refinería Olmeca en Dos Bocas, es presentada como un mecanismo clave para reducir la dependencia del exterior y avanzar hacia una mayor autosuficiencia.

Los desafíos pendientes en la búsqueda de autosuficiencia

A pesar del tono firme en la defensa de la soberanía, el discurso reconoció la existencia de retos estructurales considerables. Se señaló de manera específica la alta dependencia de las importaciones de gas natural, las cuales actualmente representan el 75% del consumo nacional. Este dato subraya una brecha significativa entre el principio de autosuficiencia y la realidad operativa del sector. Como respuesta, la mandataria planteó el objetivo dual de aumentar la producción interna de hidrocarburos y, simultáneamente, fortalecer el desarrollo de fuentes de energía renovable. Esta visión busca ampliar el concepto de soberanía energética para el siglo XXI, integrando todos los recursos naturales, tecnológicos y humanos disponibles.

Un contexto geopolítico que pone a prueba la resiliencia

Las declaraciones se producen en un escenario internacional marcado por la tensión en Medio Oriente, una región crítica para la producción global de petróleo. La incertidumbre geopolítica ha generado presiones alcistas en los precios internacionales del crudo, lo que pone a prueba la estabilidad de las economías importadoras. Ante este panorama, el gobierno mexicano ha buscado transmitir un mensaje de tranquilidad, mencionando la existencia de mecanismos fiscales, como la modificación en la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), diseñados para amortiguar el impacto en los precios internos de los energéticos. Esta situación externa refuerza, desde la perspectiva oficial, la necesidad de políticas que protejan al país de la volatilidad de los mercados globales.

Los trabajadores como base de la industria nacional

El discurso cerró con un reconocimiento al papel fundamental de la fuerza laboral del sector energético. Se destacó el trabajo de mujeres y hombres en plataformas, refinerías y ductos, presentándolos como la base humana sobre la que se sustenta la industria. Este elemento completa la narrativa al conectar la política de Estado con un componente social y patriótico, reiterando que la defensa del sector es una causa nacional que trasciende a los gobiernos en turno. La invocación al legado de Cárdenas, el énfasis en Pemex, el reconocimiento de los desafíos y la mención al contexto global conforman un mensaje integral que busca anclar la política energética actual en una tradición histórica de defensa de la soberanía.


Con información de El Informador

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