La tarjeta de circulación: un documento esencial que evita multas elevadas en la CDMX
A partir de marzo de 2026, circular sin la tarjeta de circulación en la Ciudad de México puede derivar en una infracción vehicular cuya sanción económica, basada en el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), puede superar los tres mil pesos. Este documento oficial, que acredita la legalidad del vehículo y contiene datos clave como el número de serie y la información del propietario, es fundamental no solo para transitar, sino también para realizar trámites como la verificación vehicular. Las autoridades capitalinas han establecido que la multa puede equivaler a 20, 25 o 30 veces el valor de la UMA, el cual para 2026 se fijó en 117.31 pesos. Además de la sanción económica, existe el riesgo de que el vehículo sea remitido al depósito.
El fundamento legal y el costo de la omisión
El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México es claro al establecer la obligatoriedad de portar la tarjeta de circulación al momento de conducir. La sanción por no cumplir con este requisito se calcula en múltiplos de la Unidad de Medida y Actualización (UMA). Con el valor de la UMA establecido en 117.31 pesos para el año 2026, las multas pueden oscilar entre 2,346.20 pesos (por 20 UMAs), 2,932.75 pesos (por 25 UMAs) y hasta 3,519.30 pesos (por 30 UMAs). Estas cifras representan un impacto económico significativo para cualquier conductor, que puede ser evitado simplemente llevando consigo el documento en cuestión.
Más que un papel: la función de la tarjeta de circulación
La tarjeta de circulación trasciende su función de simple requisito para una revisión policial. Se trata de un certificado que da fe de la legal procedencia del automóvil, vinculándolo de manera oficial con su propietario registrado. Contiene información vital como el número de serie del vehículo, el número de placa de circulación y los datos personales del titular. Este documento es, además, indispensable para gestiones administrativas anuales obligatorias, como el pago del refrendo y el proceso de verificación vehicular, que acredita que las emisiones del automotor se encuentran dentro de los límites permitidos.
Un recordatorio en un contexto de infracciones recurrentes
La advertencia sobre la tarjeta de circulación se enmarca dentro de un panorama de infracciones de tránsito comunes en la capital del país. Entre las faltas más frecuentes cometidas por los automovilistas se encuentran conducir a exceso de velocidad, utilizar el teléfono celular al volante, manejar bajo los efectos del alcohol, no respetar las restricciones del programa Hoy No Circula y no utilizar el cinturón de seguridad. Otras incluyen estacionarse en lugares prohibidos, manejar sin licencia de conducir válida, no contar con un seguro de auto, no respetar el paso peatonal y no ceder el paso en zonas escolares. Portar la tarjeta de circulación es, por tanto, una de las obligaciones más básicas para evitar sanciones en este amplio espectro regulatorio.
Consecuencias que van más allá de la multa económica
Si bien la sanción monetaria es el correctivo inmediato más evidente, las consecuencias de no presentar la tarjeta de circulación pueden escalar. La autoridad tiene la facultad de remitir el vehículo al depósito o corralón, lo que genera costos adicionales por grúa y almacenamiento, además de la pérdida de tiempo y la molestia para recuperar la unidad. Es crucial recordar que este requisito no es exclusivo de la CDMX; al transitar por carreteras y otros estados de la República, las autoridades locales también pueden solicitar el documento, por lo que su importancia es nacional. Mantener los documentos del automóvil en orden y al día es una práctica de responsabilidad ciudadana que previene complicaciones mayores.
La actualización constante como factor clave
El mecanismo de la UMA, que se actualiza anualmente, implica que los montos de las multas de tránsito, incluyendo la por falta de tarjeta de circulación, están sujetos a incrementos. El valor de 117.31 pesos para la UMA en 2026, vigente a partir del 1 de febrero de ese año, es el parámetro que define la cuantía de las sanciones. Esto subraya la necesidad de que los conductores estén atentos no solo a portar sus documentos, sino también a comprender cómo los ajustes económicos oficiales impactan en el régimen de infracciones. La prevención, en este caso, se basa en un hábito simple pero esencial: verificar y llevar consigo la documentación vehicular completa antes de ponerse al volante.
Con información de El Heraldo de México