Las vallas del poder reciben el grito silencioso de las desaparecidas

Mar 8, 2026 - 20:40
Las vallas del poder reciben el grito silencioso de las desaparecidas

En el Día Internacional de la Mujer de 2026, la protesta en la Ciudad de México adoptó un lenguaje simbólico y desgarrador. Colectivas feministas transformaron las barreras metálicas que protegen Palacio Nacional en un memorial improvisado, colgando carteles y fichas de búsqueda de víctimas de feminicidio y desaparición. La movilización, que partió desde puntos emblemáticos como la Glorieta de las Mujeres que Luchan, llenó el Paseo de la Reforma de consignas contra la violencia patriarcal. Mientras algunas participantes entregaron flores a mujeres policías, el acto central fue un recordatorio crudo de la deuda del Estado con la justicia y la verdad para miles de mujeres.

Un memorial efímero frente al corazón del poder

Las vallas de seguridad, erigidas como un símbolo de protección para las instituciones, fueron resignificadas este 8 de marzo. Lo que el poder intenta blindar, la ciudadanía convierte en un espacio de duelo y demanda. Cada ficha de búsqueda pegada, cada nombre escrito en un cartel sobre el metal, representaba una historia interrumpida, una familia en espera. Esta acción de protesta silenciosa pero potentísima contrastó con la marcha multitudinaria, mostrando la diversidad de tácticas dentro del movimiento feminista para visibilizar la crisis.

La marcha que tiñó de morado la capital

Desde la mañana del domingo 8 de marzo de 2026, contingentes compuestos por niñas, jóvenes, adultas y adultas mayores comenzaron a converger en la Ciudad de México. Los puntos de partida fueron emblemáticos: la Glorieta de las Mujeres que Luchan, el Monumento a la Revolución y la Diana Cazadora. Desde allí, una marea humana avanzó por las arterias principales de la ciudad, tomando el Paseo de la Reforma y la Avenida Juárez con un destino claro: la plancha del Zócalo, en la Plaza de la Constitución. El color morado dominó el paisaje urbano, acompañado de consignas que resonaron contra la impunidad.

Las consignas que retumbaron en Reforma

El aire se llenó de frases que condensaban años de lucha y análisis político. “¡La policía no me cuida, me cuidan mis amigas!” gritaban algunas, expresando una crítica profunda a las instituciones que, en muchos casos, han fallado en su deber de protección o han sido directamente partícipes de la violencia. Otra consigna, “¡Tiemblen y tiemblen los machistas, América Latina será toda feminista!”, proyectaba una visión regional y un futuro transformado. Estas voces no solo denunciaban, sino que también construían un sentido de comunidad y sororidad como antídoto contra el miedo.

La visibilización de los casos: más allá de la estadística

La protesta trascendió lo general para ponerle rostro y nombre al dolor. Durante la movilización, se visibilizaron casos concretos y testimonios de feminicidio, violencia de género y abuso sexual infantil. Esta estrategia busca romper la frialdad de las cifras oficiales y recordar que detrás de cada número hay una vida, una familia destrozada y una cadena de fallas institucionales. La exigencia central que surgía de estos testimonios era clara y repetida: verdad y justicia para las víctimas. Es un reclamo que interpela directamente al sistema judicial y a las autoridades en todos sus niveles.

Un gesto de reconocimiento en medio de la crítica

En un acto que complejiza la narrativa de la protesta, algunas participantes entregaron flores a mujeres policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX. Este gesto, que se ha repetido en años anteriores, parece dirigirse a reconocer la labor y la presencia de las mujeres dentro de una institución que, como estructura, es objeto de cuestionamiento. Es un matiz significativo que distingue entre la crítica a un sistema patriarcal y el reconocimiento a las mujeres que navegan dentro de él, aunque la información disponible no detalla el alcance o la recepción generalizada de este gesto.

La plaza final: un punto de llegada, no de conclusión

La llegada de los contingentes al Zócalo capitalino marca el fin del recorrido, pero no de la exigencia. La Plaza de la Constitución, frente a Palacio Nacional, se convierte en el escenario donde la demanda ciudadana se sitúa simbólicamente a las puertas del máximo poder ejecutivo del país. La colocación de las fichas en las vallas es precisamente la materialización de ese mensaje dirigido al centro de la toma de decisiones. La protesta del 8M de 2026 dejó claro que la conmemoración es, ante todo, un día de lucha y de memoria activa, donde el reclamo por un país libre de violencia para las mujeres sigue siendo la columna vertebral del movimiento.


Con información de El Informador

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