México activa mecanismo fiscal para blindar precio de gasolina ante conflicto en Irán
La Presidenta Claudia Sheinbaum descartó un incremento en el precio de la gasolina en México, pese a la escalada del conflicto en Irán y su impacto en los mercados petroleros globales. Sheinbaum anunció que el gobierno cuenta con el mecanismo del Impuesto Especial de Producción y Servicios (IEPS), utilizado anteriormente en 2022 durante la guerra en Ucrania, para estabilizar los precios al consumidor. Informó que este lunes sostendría una reunión con funcionarios de la Secretaría de Hacienda para evaluar la necesidad de activar dicho instrumento de protección. La medida busca contener el efecto de la volatilidad internacional, marcada por un alza del 12% en el precio del petróleo WTI, que alcanzó los 101.88 dólares por barril.
Un escudo fiscal frente a la tormenta geopolítica
La administración federal ha optado por desplegar una herramienta de política fiscal interna como respuesta inmediata a las convulsiones en los mercados energéticos mundiales. El mecanismo, que opera a través de ajustes en el Impuesto Especial de Producción y Servicios aplicado a los combustibles, permite al gobierno absorber parcial o totalmente las fluctuaciones abruptas en los costos internacionales. Esta estrategia, según lo expuesto por la Presidenta, no es nueva; fue implementada de manera efectiva durante la administración anterior para mitigar el impacto económico de la invasión rusa a Ucrania en 2022. La decisión subraya una continuidad en el enfoque de protección al poder adquisitivo de los consumidores frente a choques externos.
El contexto internacional: tensión en una arteria petrolera crítica
La declaración de Sheinbaum se produce en un momento de alta volatilidad. El agravamiento de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán ha generado una profunda inquietud en los mercados. La situación se ha complicado por las acciones de Irán en el golfo Pérsico, donde ha impuesto un cierre de facto del estrecho de Ormuz. Este paso marítimo es una arteria vital para el comercio global de hidrocarburos, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Cualquier interrupción prolongada en esta zona tiene un efecto multiplicador inmediato en los precios, como lo demuestra el brusco repunte del crudo Texas WTI.
La reunión clave en Hacienda y el margen de maniobra
El anuncio de que se celebraría una reunión este mismo lunes con altos funcionarios de la Secretaría de Hacienda señala la urgencia con la que el gobierno evalúa la situación. El objetivo de dicho encuentro es determinar con precisión si las condiciones actuales justifican la activación del mecanismo de estabilización y en qué magnitud. Esta decisión técnica implica calcular el balance entre el costo fiscal que representa para el Estado reducir o subsidiar el IEPS y el beneficio social de mantener la estabilidad en los precios de un bien de consumo esencial. La capacidad de respuesta rápida es presentada como una ventaja del esquema ya establecido.
Implicaciones económicas y el fantasma de la inflación
La medida busca, más allá del alivio inmediato en las bombas de gasolina, contener presiones inflacionarias generalizadas. Un aumento sostenido en el precio de los combustibles tiene un efecto cascada en toda la cadena de producción y transporte de bienes, encareciendo la canasta básica y los servicios. Al aislar temporalmente el mercado interno de la turbulencia internacional, el gobierno intenta ganar tiempo y espacio para que la economía no absorba un shock externo de manera traumática. No obstante, la sostenibilidad de esta política a mediano plazo dependerá de la duración del conflicto y de la evolución de los precios internacionales del petróleo.
La soberanía energética y la política de precios
La postura del gobierno refleja un principio de política económica que prioriza la estabilidad interna. Al descartar de plano un incremento, se envía un mensaje de certidumbre a la población y al sector productivo. Esta decisión se enmarca en un discurso más amplio sobre la gestión soberana de los recursos y la economía, que ha caracterizado a la administración saliente y que la actual parece reafirmar. El mecanismo del IEPS se convierte así en un instrumento clave de esta política, permitiendo una intervención directa para suavizar los efectos de variables fuera del control nacional.
Con información de El Informador