Paro docente de 72 horas: la CNTE paraliza escuelas en varios estados del país

Mar 18, 2026 - 05:50
Paro docente de 72 horas: la CNTE paraliza escuelas en varios estados del país

Un paro nacional convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantendrá sin clases a miles de estudiantes del 18 al 20 de marzo de 2026. La medida, que no es una suspensión oficial de la SEP, responde a un llamado a interrumpir labores por 72 horas para exigir la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la eliminación de la reforma educativa y un aumento salarial del 100%. La afectación será desigual, con una fuerte incidencia en estados donde el sindicalismo disidente tiene mayor presencia, como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, así como en algunas zonas del Estado de México y la Ciudad de México. Las autoridades educativas recomiendan a los padres de familia consultar directamente con los planteles.

Un paro que redefine el inicio de la semana escolar

El calendario escolar se ve interrumpido esta semana no por un asueto oficial, sino por la fuerza de un movimiento sindical. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha logrado movilizar a sus bases en un paro nacional de 72 horas, cuyos efectos más inmediatos y visibles son los salones vacíos. A diferencia de una suspensión de clases decretada por la autoridad, esta situación se deriva de la ausencia material de los docentes en las aulas, un hecho que pone de relieve la fractura dentro del magisterio organizado y la capacidad de convocatoria del sindicalismo disidente en regiones clave del país.

Las demandas detrás de la movilización

El pliego petitorio de la CNTE es extenso y de raíz. En el centro de sus exigencias se encuentra la demanda de abrogación total de la Ley del ISSSTE de 2007, legislación que modificó el sistema de pensiones para los trabajadores del Estado. Junto a esto, persiste el rechazo histórico a la reforma educativa y una exigencia económica de gran calado: un incremento salarial del 100%. Estas peticiones, que han sido motivo de conflicto por años, encuentran en este paro de tres días una nueva expresión de fuerza, destinada a presionar al gobierno federal en un contexto político específico.

El mapa de la afectación: de Oaxaca a la capital

El impacto del paro no es homogéneo en el territorio nacional. Se concentra con mayor intensidad en los estados tradicionalmente bajo la influencia de la CNTE. En Oaxaca, la Sección 22 no solo suspende actividades educativas, sino que ha anunciado movilizaciones que incluirán tomas de casetas de peaje, plazas comerciales y plantas de Pemex. En Chiapas, la paralización es casi total, afectando a prácticamente todos los más de 13 mil planteles del estado, donde la mayoría de los maestros están agremiados a la coordinadora.

En Guerrero, la adhesión de la CETEG garantiza que las regiones de la Montaña y la Costa Chica vean suspendidas sus clases. Michoacán, por su parte, reporta afectaciones en Morelia y municipios de la meseta purépecha por acción de la Sección XVIII. Incluso en la zona central del país se sentirán los efectos: en el Estado de México, podrían verse afectados planteles en municipios colindantes con la Ciudad de México, mientras que en la capital, las secciones IX y X apoyan el paro, lo que dejará sin clases a escuelas en alcaldías como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tláhuac y Xochimilco.

Movilización en las calles y la respuesta institucional

El paro trasciende las escuelas y se traslada al espacio público. El punto álgido de la protesta se vivirá en la Ciudad de México, donde la CNTE tiene prevista una marcha que partirá a las 9:00 horas del Ángel de la Independencia, por Paseo de la Reforma, con destino al Zócalo capitalino. En Chiapas, la Sección 7 realizará una conferencia de prensa y una marcha desde la fuente de la Diana Cazadora a las 9:30 horas. Frente a este escenario, la postura oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha sido clara: no se trata de una suspensión de clases oficial. La recomendación para las familias es de consulta directa con cada plantel, un mecanismo que, en la práctica, transfiere la incertidumbre a los padres de familia y evidencia la limitada capacidad de las autoridades para garantizar la normalidad mínima en un contexto de conflicto laboral.

Un conflicto con raíces profundas

Este paro de 72 horas no es un evento aislado, sino el último capítulo de un conflicto de larga data que enfrenta a un sector del magisterio con las políticas educativas y laborales del Estado mexicano. La persistencia de las demandas y la capacidad de la CNTE para paralizar el sistema educativo en regiones enteras hablan de un malestar no resuelto. Más allá de la interrupción de tres días, el movimiento pone sobre la mesa preguntas fundamentales sobre la gobernabilidad del sector educativo, los derechos laborales de los docentes y el futuro de la negociación entre el Estado y un sindicalismo que opera, en muchos sentidos, al margen de las estructuras oficiales. El verdadero desafío, una vez pasen los días de protesta, será encontrar canales de diálogo que impidan que la suspensión de clases se convierta en una constante en el ciclo escolar.


Con información de El Informador

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