Togo, el binomio canino que marcó un hito en el rescate tras el derrumbe de San Antonio Abad

Mar 10, 2026 - 13:10
Togo, el binomio canino que marcó un hito en el rescate tras el derrumbe de San Antonio Abad

La emergencia generada por el colapso de una estructura en proceso de demolición en la avenida San Antonio Abad, colonia Tránsito, alcaldía Cuauhtémoc, la tarde del 9 de marzo, puso a prueba los protocolos de rescate de la Ciudad de México. En medio de los escombros, donde varios trabajadores quedaron atrapados, un elemento destacó por su precisión: Togo, un pastor alemán de cuatro años del Heroico Cuerpo de Bomberos. Este binomio canino, integrado formalmente a la institución en octubre de 2023, realizó dos marcajes clave que guiaron a los rescatistas hacia las víctimas, demostrando el valor estratégico de su entrenamiento especializado en la localización de olor humano bajo estructuras colapsadas. Su intervención redujo tiempos de búsqueda en una operación donde cada minuto era crucial.

La respuesta ante la emergencia en San Antonio Abad

El desplome de un inmueble en la avenida San Antonio Abad activó una compleja operación de rescate la tarde del 9 de marzo. Cuerpos de emergencia se movilizaron de inmediato hacia la colonia Tránsito, en la alcaldía Cuauhtémoc, ante la confirmación de que varios trabajadores habían quedado atrapados bajo los escombros. En este escenario de alta complejidad, donde la estabilidad de la estructura colapsada y el tiempo representaban factores de riesgo críticos, la incorporación de unidades especializadas se volvió fundamental. Entre los recursos desplegados, las células homo-caninas del Heroico Cuerpo de Bomberos asumieron un rol protagónico, iniciando una metódica búsqueda para localizar a las posibles víctimas.

El trabajo preciso del binomio canino en la zona cero

Dentro de la zona de desastre, Togo, acompañado por su manejador, el bombero Donovan Millán, comenzó su labor de rastreo. El pastor alemán, con un entrenamiento específico para detectar olor humano en escombros, realizó su primer marcaje cerca de las seis de la tarde. El punto señalado correspondía a una persona atrapada, aunque al ser localizada por los equipos de rescate ya no presentaba signos vitales. La precisión del animal, sin embargo, permitió agilizar significativamente el proceso de recuperación del cuerpo. Horas más tarde, a las 23:39 del mismo día, Togo indicó un segundo punto positivo. Este hallazgo mantuvo en alerta a los rescatistas, quienes trabajaron durante la noche retirando trabes y losas de concreto para crear un acceso vertical hasta el lugar marcado. Finalmente, alrededor de las 5:30 de la mañana del martes, se confirmó la recuperación de un segundo cuerpo, validando una vez más la efectividad del marcaje canino.

Un nuevo estándar en capacitación y capacidades operativas

Togo no es un perro rescatista cualquiera; representa la reintegración formal de los binomios caninos al Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México después de varias décadas de ausencia por decisiones administrativas. Su incorporación a la Célula de Búsqueda y Rescate en octubre de 2023 fue el resultado de un proceso meticuloso. Primero, una etapa de convivencia con su manejador para fortalecer el vínculo y la coordinación esencial para el trabajo en equipo. Posteriormente, seis meses de entrenamiento especializado centrado exclusivamente en la detección de olor humano en estructuras colapsadas, lo que le permite identificar moléculas humanas incluso bajo grandes volúmenes de escombros. Sus capacidades son cuantificables y notables: puede cubrir un área de búsqueda de hasta 2 mil metros cuadrados, detectar rastros a profundidades cercanas a los 12 metros y, en condiciones ideales, localizar a una persona en aproximadamente tres minutos. Estas cifras convierten su participación en un multiplicador de eficiencia para las operaciones de rescate.

De los simulacros a la realidad: la validación de un recurso estratégico

La primera presentación pública de Togo había sido en un entorno controlado: un simulacro de derrumbe en la estación de bomberos de Iztacalco. En ese ejercicio, demostró rapidez y precisión al encontrar a una persona escondida entre los escombros. El incidente en San Antonio Abad constituyó su bautizo en una emergencia real, una prueba de fuego donde su desempeño tuvo consecuencias directas en el desarrollo de las labores. Según el jefe de bomberos, Juan Manuel Pérez Cova, la incorporación de Togo marca el inicio de una nueva etapa para la institución. Su preparación no solo lo habilita para operar en la capital, sino que, siguiendo el modelo de otros binomios K9 mexicanos, potencialmente le permitiría desplegarse en misiones de rescate a nivel nacional e internacional. La tragedia de San Antonio Abad, más allá de la pérdida humana, dejó en evidencia la importancia de invertir en tecnología viva y capacitación especializada, donde la agudeza sensorial de un perro, guiada por un entrenamiento riguroso, se convierte en una herramienta invaluable para salvar vidas y brindar certidumbre en medio del caos.


Con información de El Informador

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