Un año de transformación en Aduanas: récord recaudatorio y combate al contrabando
El primer año de la segunda gestión de Rafael Marín Mollinedo al frente de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) ha marcado un punto de inflexión para el sector. Nombrado el 14 de febrero de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum, su gestión se ha centrado en objetivos claros: aumentar la recaudación, reforzar la seguridad, modernizar los sistemas y potenciar el comercio con Estados Unidos. Los resultados preliminares son contundentes, con una recaudación histórica que supera los 1.4 billones de pesos, impulsada por una política de cero tolerancia a la corrupción interna y el contrabando. Este reporte editorial analiza los alcances y los desafíos persistentes de una transformación que busca redefinir la eficiencia aduanera en el país.
Un mandato renovado con objetivos estratégicos
La designación de Rafael Marín Mollinedo para dirigir por segunda ocasión la ANAM no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia gubernamental para fortalecer una institución clave en la economía nacional. Desde su reinstalación el 14 de febrero de 2025, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el titular recibió un mandato preciso con metas cuantificables. El plan de trabajo se estructuró en torno a cuatro pilares fundamentales: incrementar de manera sustancial la recaudación fiscal proveniente del comercio exterior, reforzar los mecanismos de seguridad en las fronteras y puertos, emprender una modernización tecnológica integral de los sistemas aduaneros y, de manera prioritaria, impulsar y agilizar el intercambio comercial con el principal socio económico de México, Estados Unidos. La confianza de la primera mandataria se expresó en la expectativa de que una mayor recaudación permitiría cumplir con compromisos sociales adicionales.
El resultado tangible: una recaudación histórica
El indicador más elocuente de los primeros doce meses de gestión es, sin duda, el financiero. Según las cifras oficiales reportadas por la propia agencia, la ANAM logró una captación total sin precedentes de 1.4 billones de pesos, superando cualquier registro histórico previo. Este hito no fue producto de la casualidad, sino de un desempeño excepcional desde el inicio de la administración. Un análisis del primer semestre de 2025 revela una captación de 711,914 millones de pesos, lo que representó un crecimiento real del 28.3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este salto porcentual no solo refleja una mayor actividad comercial, sino una eficiencia operativa renovada en los procesos de fiscalización y cobro, sentando las bases para el récord anual.
La estrategia operativa: mano firme y cero tolerancia
Detrás de las impresionantes cifras de recaudación hay una política operativa definida por el rigor y la intransigencia frente a las ilegalidades. La gestión de Marín Mollinedo ha aplicado lo que se ha denominado una 'mano dura' al interior del sistema aduanal, con una postura de cero tolerancia hacia agentes aduanales que incurran en actos de colusión. El combate frontal al contrabando en todas sus formas, incluyendo el llamado 'huachicol' de combustibles, se ha convertido en un eje central. Operaciones específicas, como la denominada 'Operación Limpieza', junto con el fortalecimiento de los mecanismos para detectar y sancionar el uso de empresas 'factureras' o ficticias, han sido instrumentales. El impacto de estas medidas fue inmediato, generando un incremento del 24.1% en la recaudación durante el primer cuatrimestre de la gestión, demostrando que la integridad institucional y la eficiencia fiscal están directamente vinculadas.
El horizonte legislativo y los desafíos persistentes
El éxito en la recaudación constituye un pilar fundamental, pero la transformación prometida aspira a ser más profunda y estructural. Un elemento clave para ello es la implementación de una nueva Ley Aduanera, cuyo propósito declarado es terminar de manera definitiva con las prácticas de contrabando que han erosionado por años la economía formal. Esta reforma legal representa el siguiente escalón en la consolidación de un sistema aduanero moderno, transparente y predecible. Sin embargo, los desafíos persisten. La modernización tecnológica completa de la infraestructura aduanera es un proceso de largo aliento que requiere inversión sostenida. Asimismo, el equilibrio entre un control riguroso y la facilitación del comercio legítimo para no entorpecer las cadenas de suministro sigue siendo una ecuación delicada. El primer año ha mostrado un camino claro y resultados iniciales potentes, pero la verdadera prueba de la transformación será su sostenibilidad y su capacidad para institucionalizar los cambios más allá de una gestión específica.
Con información de El Heraldo de México