La razón oculta de la informalidad laboral en México: ¿un modelo insostenible?

May 1, 2026 - 15:00
La razón oculta de la informalidad laboral en México: ¿un modelo insostenible?

En un México donde el 55% de la población ocupada se encuentra en la informalidad, surge una pregunta inquietante: ¿qué nos está diciendo este fenómeno sobre nuestro modelo laboral? Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, nos ofrece una perspectiva que va más allá de las cifras. La realidad laboral del país no solo es un problema de empleo, es un reflejo de un sistema que, a pesar de sus complicaciones, parece difícil de cambiar.

La informalidad: un fenómeno creciente

La informalidad en el mercado laboral mexicano se ha convertido en un tema recurrente en la agenda pública. Con cerca de 33 a 34 millones de trabajadores informales, el país enfrenta un desafío monumental. ¿Qué significa realmente este número? Para ponerlo en perspectiva, imagina que, de cada 10 personas que trabajan, 5 lo hacen sin acceso a la seguridad social, una situación que expone a millones a la precariedad y a la falta de derechos laborales básicos.

Este panorama no es meramente estadístico, es un eco de las historias de miles de familias que luchan día a día por obtener un ingreso, a menudo en condiciones laborales desventajosas. La informalidad no es solo un estado laboral; es la lucha por la supervivencia. Muchos de estos trabajadores preferirían tener empleos formales, con beneficios adecuados como pensiones, pero la falta de oportunidades los empuja a la informalidad.

Las barreras de la formalidad

Ahora bien, ¿por qué existe esta brecha entre la demanda de empleo y la realidad? La clave se encuentra en el sistema de financiamiento de la seguridad social en México. Según Hernández Licona, este sistema ha impuesto una carga fiscal enorme a los empleadores, que se traduce en un costo adicional del 30% sobre el salario por conceptos de IMSS e Infonavit. Esto ha hecho que la contratación formal se vuelva una tarea monumental para muchas empresas, especialmente las pequeñas y medianas.

Un ejemplo claro de esto se observa en la resistencia de muchos empresarios a contratar formalmente, pues prefieren ahorrar en costos y mantener la flexibilidad en sus operaciones. Pero esto no es solo una decisión empresarial; tiene repercusiones en la economía nacional. La informalidad no solo reduce las contribuciones al sistema de seguridad social, sino que también afecta la recaudación fiscal del estado, limitando su capacidad para invertir en infraestructura y servicios públicos.

El dilema del crecimiento económico

La situación se vuelve aún más alarmante cuando se considera el crecimiento nulo del PIB en los últimos años. Con un crecimiento del 0% y la creación de solo entre 300,000 y 400,000 empleos formales al año, frente a la llegada de 900,000 nuevos buscadores de empleo, el panorama se tornó desalentador. El sector formal ha perdido 100,000 empleos en el lapso de dos años, mientras que la informalidad ha crecido en 860,000 personas. ¿Cómo es posible que, en un mundo globalizado y en constante cambio, México no logre adaptarse y generar empleos de calidad?

La narrativa se complica cuando consideramos que muchos trabajadores no solo están buscando un empleo, sino una forma de vida. La falta de opciones formales los lleva a aceptar trabajos en la informalidad, donde la ausencia de un salario fijo y de derechos laborales crea un ciclo vicioso que perpetúa la pobreza. Con un PIB per cápita en descenso, los espejismos de crecimiento son cada vez más difíciles de sostener.

¿Qué soluciones existen para la informalidad?

La pregunta persiste: ¿cómo abordar la informalidad en México? Hernández Licona propone explorar alternativas de financiamiento que no dependan tanto del empleador. Un sistema basado en impuestos al consumo podría ser un camino viable. Esto permitiría que la carga de financiamiento de la seguridad social se distribuya de manera más equitativa, aliviando la presión sobre quienes contratan. La implementación de un modelo que promueva la formalización sin penalizar a las empresas podría ser el primer paso hacia un mercado laboral más equilibrado.

Sin embargo, también es crucial considerar la voluntad política para realizar estos cambios. La ausencia de reformas más profundas en el sistema fiscal y laboral puede ser un obstáculo que perpetúe la informalidad. Es un reto que no solo requiere la colaboración del sector privado, sino también un compromiso real por parte del Estado para fortalecer las instituciones y garantizar los derechos de los trabajadores.

El futuro del empleo en México

La centralidad del trabajo en la vida de los mexicanos es innegable. Como señala Hernández Licona, lo que ganan y lo que pueden tener es fundamental para el bienestar de las familias. La informalidad no es simplemente un desafío económico; es una cuestión de dignidad y derechos. En este contexto, es vital que tanto el gobierno como la sociedad civil se involucren en buscar soluciones que permitan a los trabajadores salir de la trampa de la informalidad.

El camino por delante no será fácil, pero es una necesidad urgente. La manera en que abordemos la informalidad hoy determinará el futuro del empleo en México y, por ende, el bienestar de generaciones futuras. La historia laboral de nuestro país está en juego, y con ella, el futuro de millones de trabajadores que solo buscan una oportunidad para prosperar.

“Si hay algo relevante para los mexicanos y las mexicanas es la chamba, el empleo, lo que ganan y lo que pueden tener.”

Con información de El Heraldo de México

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